Cuando se crea una tienda online, muchos empresarios están pensando en un público nacional o local.

Por razones logísticas, es lógico que ésta sea la primera fase del proceso, ya que hacer envíos al extranjero puede no siempre resultar rentable para determinados productos, e implica ponerse al tanto de toda la legislación en cuanto a exportación, etc.

Sin embargo, a veces puede ser una buena idea no enfocarnos sólo en el público nacional. Conozco muchas personas (particulares) que compran productos de tiendas en Alemania o Reino Unido porque en España no encuentran exactamente lo que buscan o, incluso, porque les sale más barato. Pensando en esto, ¿no sería una gran idea traducir nuestra tienda online a varios idiomas y ofrecernos a clientes del extranjero?

¿Cómo realizar una tienda online para vender fuera de España?

En este post te presento algunos de los pasos que tienes que dar si quieres caminar en esta dirección.

1. Registra dominios extranjeros. La mejor forma de posicionar una tienda en el extranjero, será comprar el dominio con la terminación del país al que te dirijas. Por ejemplo .mx .uk .fr .de .it .ru Y, por supuesto, si has olvidado comprar el .es para tu tienda, te aconsejo que lo compres cuanto antes entrando en registro dominios. A veces, otro puede adelantársete y perjudicarte a nivel de SEO.

2. Opta por los subdominios. ¿No quieres comprar tantos dominios? No te preocupes. Aunque es lo mejor, muchas páginas siguen otra estrategia. Comprar subdominios con el nombre del país. Por ejemplo: france.tutiendaonline.com Dejarías de lado la terminación, pero al menos incluirías el nombre del país (ten en cuenta que deberás escribirlo en su idioma).

3. Traduce tu página web. Aunque se puede traducir a través de algunos plugins, y por supuesto a través de los traductores online, siempre es más recomendable que sea una traducción hecha por un ser humano. Además, los motores de búsqueda son inteligentes y si traduces literalmente el efecto sería el mismo que si plagias tu página. No obstante, entiendo que si tienes muchos productos dejes esta tarea de optimización para más adelante.

4. Cambia la moneda. Además de lo anterior, deberás efectuar cambios técnicos en el carro de la compra en cada web. Esto es probablemente uno de los aspectos más importantes. Todos los precios deben estar en la moneda del país al que te diriges. También, ten en cuenta que si vendes al extranjero, los productos no llevarán IVA (no si vendes en el ámbito de la UE).

5. Busca un buen distribuidor. El gran problema de vender en el extranjero por Internet es el logístico. Una opción es buscar un transportista que nos haga un precio especial que puede pagarse a medias entre la tienda y el comprador. Esto a veces es misión imposible. Ten en cuenta que el precio final tiene que ser atractivo para el cliente final. Si no te resulta rentable, es mejor que busques un partner o distribuidor en el país para que los productos se encuentren allí.

6. Y por supuesto, documéntate mucho sobre comercio internacional y no dejes de informarte en lo que se refiere a legislación, ya que las leyes aduaneras son diferentes en unos sitios y otros y habrá cosas que no se podrán comercializar fácilmente.

Si todavía tienes dudas, hay asesorías que pueden ayudarte a internacionalizar tu empresa a través de Internet para poder vender productos en el extranjero.